Otra visión del centro

Por Gustavo Castro Caycedo
“Aries” fue la primera galería de arte importante que funcionó en Bogotá, por allá desde 1940; quedaba en la la carrera 7a N 21-24, a 50 metros de la famosa pastelería Florida a donde llegaban también, como a Aries, las más destacadas familia chapinerunas, habitantes de la zona más lejana del Centro de la Capital. Era una zona de un gran elegancia, con un verdadero sabor europeo.

A Aries llegaban a comprar acuarelas, óleos, pasteles y acrílicos y en diciembre las más espectaculares tarjetas de navidad pintadas; y, luego de Aries, en la tarde, a tomar el te.
Las damas muy bien vestidas y los caballeros con sombreros Barbisio, abrigo gris o negro, bastón o bufanda , llegaban con sus hijos en carro o en los famosos buses municipales, Mack, para luego darse un “septimazo” y terminaban tomando el te en El Florida.

Uno de los motivos de esplendor lo daban en la Séptima, después de la seis de la tarde, los originales, llamativos y espectaculares avisos de Luz de Neón, estéticos, bellamente diseñados y bien distribuidos, con movimiento pleno de fantasía, entre los que sobresalían los de Johnie Walker, Lucky Strike, Aries, Café Martignon, KLM, los almacenes Ley y Tia, Chicles Clark, Coca-Cola, y de una que otra cigarrería o restaurante. Era la espectacular magia de luces de color que invitaba a darse el septimazo cachaco y tradicional.

La tradición de la Séptima entre calles 20 y 22, la completaban el inolvidable Teatro Metro Discos Daro, y la distribuidoras de grecas y Café Martignón, en la esquina de la calle 22 con Séptima, muy cercana al famoso y exquisito Restaurante Delphi que se caracterizaba por una excelente comida europea. Esas cuadras de las que quedan aún vestigios de sus bellas construcciones con estilos europeos, eran una especie de réplica de la famosa Gran Vía, de Madrid.

En Aries exponían paisajistas tan famosos como Don Luis Núñez Borda o Jesús María Zamora; Omar Rayo en su época “bejuquista”, el ecuatoriano Nieto y en fin los mejores pintores de esa época.

Y en Daro distribuían con exclusividad LP de su propia marca y de la famosa 444.
La Galería Aries desapareció cuando el elegante edificio donde estaba, fue ofrecido por su dueño judío en venta, quedándose un tiempo medio abandonado, hasta cuando fue comprado para instalar allí la sede de la Personería de Bogotá.




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